No shame
Reorientó enfoque hacia concepto artístico sobre deseo y vergüenzaNo todos ven porno. Lo ven, sobre todo, los hombres. Pew Research informa que el 60% de los hombres de entre 18 y 49 años en EEUU consumió pornografía en el último año, contra el 21% de las mujeres. Otros estudios marcan la misma brecha: los hombres tienen cuatro veces más probabilidades de ver porno que las mujeres. ZipDoMerlio
Esa mayoría tiene una consecuencia. Si el público es casi todo masculino, la estética se hace para ellos. Y lo que salió de ahí es burdo. Brillo barato, exceso, decadencia. Tapas que gritan. Una estética hecha para excitar rápido y esconder después.
De esa fealdad nace No Shame. De preguntarse por qué algo que casi todos los hombres consumen tiene que verse tan mal. Y tener que ocultarse encima.
Diez clásicos del cine porno, rediseñados. Diez estuches, diez películas cada uno. Limpios, elegantes, sin estridencia. Objetos pensados para estar a la vista, en la biblioteca, al lado de cualquier otro libro. El diseño es de Tatalab. Minimalismo sin complejos.
Pero el gesto central no está en la tapa. Está adentro. Cada estuche guarda un pen drive vacío. Nada grabado. La película no viene. La cargás vos.
Ahí está el concepto. El objeto se muestra lleno de orgullo y está vacío. La carcasa es pública, bella, exhibible. El contenido es tuyo, y lo ponés vos, en privado. No Shame no te entrega el porno. Te entrega el lugar donde ponerlo. Te vuelve cómplice activo de tu propio deseo.
El pen drive vacío esquiva la piratería, sí. Cada uno carga lo suyo. Como si eso fuera complicado hoy. Pero esa coartada técnica abre algo más grande. Lo que se exhibe y lo que se esconde dejan de coincidir. Lo bello queda afuera, a la vista. El deseo queda adentro, invisible, y depende de vos.
Adentro también hay textos. No sinopsis. Las películas tratadas por lo que son. Pedazos de historia. Deep Throat y sus fuegos artificiales. Mona, que Warhol filmó antes de lo que muchos creen. Behind the Green Door, que quizás inspiró a Kubrick. El porno mirado con la misma seriedad, y el mismo humor, con que se mira cualquier película.
Porque No Shame no habla de porno. Habla de la vergüenza. De por qué escondemos. De la distancia entre lo que somos en privado y lo que mostramos en público. El objeto vacío te devuelve la pregunta. Qué cargás. Qué mostrás. Qué tapás.
Not everyone watches porn. It is mostly men who do. Pew Research reports that 60% of men aged 18 to 49 in the US consumed pornography in the past year, compared to 21% of women. Other studies highlight the exact same gap: men are four times more likely to watch porn than women.
That majority comes with a consequence. If the audience is almost entirely male, the aesthetic is tailored to them. And what came out of that is crude. Cheap gloss, excess, decadence. Covers that scream. An aesthetic made for quick arousal and immediate hiding.
Out of that ugliness, No Shame is born. Out of wondering why something that almost all men consume has to look so bad—and be hidden on top of that.
Ten classics of adult cinema, redesigned. Ten cases, ten films each. Clean, elegant, without stridency. Objects designed to be on display, on the bookshelf, right next to any other book. Designed by Tatalab. Unapologetic minimalism.
But the core gesture isn't on the cover. It’s inside. Each case holds an empty flash drive. Nothing recorded. The movie isn't included. You load it yourself.
There lies the concept. The object is proudly displayed and yet it is empty. The shell is public, beautiful, exhibitable. The content is yours, and you put it in there, in private. No Shame doesn't hand you the porn. It hands you the place to put it. It makes you an active accomplice in your own desire.
The empty flash drive bypasses piracy, yes. Everyone loads their own stuff. As if that were complicated nowadays. But that technical alibi opens up something bigger. What is exhibited and what is hidden no longer coincide. What is beautiful stays outside, in plain sight. Desire stays inside, invisible, and depends on you.
Inside, there are also texts. Not synopses. The films are treated for what they are: pieces of history. Deep Throat and its fireworks. Mona, which Warhol filmed earlier than many believe. Behind the Green Door, which might have inspired Kubrick. Porn looked at with the same seriousness, and the same humor, as any other film.
Because No Shame isn't about porn. It’s about shame. About why we hide. About the distance between who we are in private and what we show in public. The empty object throws the question back at you. What do you load? What do you show? What do you hide?
No Shame.
2016
Técnica y soporte / Medium: Edición de objeto. Caja estuche blanca con el logo en relieve seco, troquel lateral para extraer los cuadernillos. Contiene diez cuadernillos, uno por película, cada uno con tapa a un color e ilustración minimalista, texto interior y un pen drive vacío. Dorado y numeración sobre la caja. Object edition. White slipcase with blind-embossed logo and a side die-cut to slide the booklets out. Holds ten booklets, one per film, each with a single-color cover and a minimalist illustration, interior text and an empty USB drive. Gold ink and numbering on the box.
Medidas / Dimensions: Caja / Box: 13,5 x 19 x 14 cm Cuadernillo / Booklet: 13,5 x 19 cm
Edición / Edition: 20 Cajas con diez cajas para películas cada una. / 20 box whit ten movie boxes.